Nati, que nos manda ésto, sabe que a veces el amor del sexo opuesto no es suficiente, y uno necesita refugiarse en el calor de otra compañía. Un calor animal, intenso, oohh, si... ¡Vamos todos a tirarnos unas cuantas gallinas!
Por cierto, yo no soy capaz de follarme las 50 que hacen falta para pasar el juego.. ¿Alguien lo consigue?